Plantas medicinales: Salvia

 

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Salvia Officinalis L.
Forma parte de la familia de las Labiadas.
La Salvia es un subarbusto leñoso en la base, y el resto de la planta es herbáceo. Puede llegar a alcanzar los 90 – 100 cm de altura. Las hojas son de color verde blanquecino y sus flores de color azul violeta.
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 Se encuentra habitualmente lugares secos y áridos de la Europa mediterránea, desde el mar hasta las zonas montañosas. Crece en España, siguiendo la costa mediterránea hasta el Adriático. Tiene preferencia por los terrenos calcáreos con poco terreno fértil. En España y en la zona occidental del mediterráneo, predomina la variedad lavandulifolia, mientras que en la mitad oriental predomina la variedad major. También es una planta que se cultiva.
Florece durante los meses de primavera y verano.
La parte que se utiliza son las hojas y las sumidades floridas (las flores), las cuales son recogidas durante la época de floración, entre la primavera y verano.
Hipócrates, la recomienda en forma de cataplasmas para detener las llagas. El término “salvia” deriva del latín Salvere (salvar), en referencia a las propiedades curativas de la planta.
La salvia contiene esencia rica en delta-alcanfor, thuyona (50%) y cineol (15%), alfa y beta pineno, salveno; polifenoles, flavonoides (destacan los glucósidos de luteolina y apigenina), taninos, estrógenos, saponinas, mucilagos y sustancias amargas (picrosalvina – de estructura idéntica al carnosol-). Se ha observado la presencia de un principio con efectos antibióticos y antisépticos. Contiene además un triterpeno, el ácido úrsólico (2,1%), un principio amargo diterpénico (0,35%), la picrosalvina o carnosol, germanicol y ácidos labiático (también denominado rosmarínico), fumárico (0,1%), clorogénico, cafeico, cumárico, nicotínico y oleanólico.

La salvia tiene propiedades como: digestiva, antisudorífica, colagoga, emenagoga, carminativa, antiséptica e hipoglucemiante.
Indicada en digestiones difíciles por atonía del estómago, sudores nocturnos, sudoración excesiva, trastornos de la menopausia, menstruaciones irregulares, amenorrea, gases intestinales, inflamaciones bucofaríngeas, llagas, heridas y diabetes.
Su acción antisudorífica se debe a que el aceite esencial paraliza las terminaciones nerviosas periféricas de las glándulas sudoríparas y a que actúa sobre el centro cerebral termorregulador. En este caso, se utilizará la tintura. Hay que tener en cuenta que las secreciones láctea y salival también se ven disminuidas con el uso de la salvia, por lo que no se recomienda su uso durante la lactancia.
La Salvia contiene un aceite esencial (tuyona) que en altas dosis es tóxica. (Es un neurotóxico y puede provocar convulsiones en dosis altas).

Está contraindicada durante el embarazo por su acción emenagoga y en la lactancia por sus principios amargos y por su aceite esencial. Tampoco la podrán tomas las personas con insuficiencia renal y personas con inestabilidad neurovegetativa.
Al usarla en los lavados bucales, se añadirá un poco de sal (1 o 2 cucharillas) a la infusión.
La usaremos en Infusión, Tintura o extracto fluido, o en comprimidos o capsulas.
La dosis para las infusiones es de 1 cucharilla de postres por vaso de agua, con la toma de 2 o tres veces al día.
La dosificación del aceite esencial será de 5-10 gotas al día. Y la dosis para los extractos (tinturas) será de 15-20 gotas, 3 veces al día.

 

 

Por: Marta Sunyer (Fitoterapeuta, Naturópata y Nutricionista)

 

 

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